Manual ALTHOS
Fundamentos

Mi cuenta

La pantalla donde cada quien administra lo suyo: su nombre, su contraseña y la verificación en dos pasos.

Todo lo que una persona puede cambiar de su propia cuenta, sin pedirle nada a la administración, está en un solo lugar: el menú del avatar, abajo a la izquierda → Mi cuenta.

Es la contracara de Usuarios: ahí la administración crea cuentas y reparte roles; acá cada quien atiende la suya.

Qué se puede cambiar y qué no

Quién lo cambia
NombreUno mismo, desde acá
ContraseñaUno mismo, desde acá
Verificación en dos pasosUno mismo, desde acá
CorreoLa administración — es la llave de acceso y la dirección de recuperación
RolLa administración, y con PIN

El correo se ve pero no se toca

Aparece en pantalla porque hay que poder verificarlo —una recuperación de contraseña que va a un correo viejo no llega a ningún lado—, pero cambiarlo es cambiar con qué se entra al sistema. Eso pasa por Configuración → Usuarios.

Los botones de guardar y cancelar están siempre a la vista y se habilitan recién cuando hay algo distinto que guardar: así se sabe de un vistazo si un cambio quedó sin aplicar.

Cambiar la contraseña

Pide la actual y la nueva dos veces. La nueva tiene que tener 12 caracteres o más, con mayúscula, minúscula, número y símbolo — la misma regla que la del primer ingreso.

Si no te acordás de la actual

Esta pantalla no sirve: pide la vieja para confirmar que sos vos. Se sale de la sesión y se usa ¿Olvidaste tu contraseña? en el ingreso, que manda un enlace al correo de la cuenta.

Verificación en dos pasos

Suma un código de seis dígitos que cambia solo en el teléfono, además de la contraseña. Con ella activa, alguien que se hizo de la contraseña todavía no entra.

Activar en la tarjeta de seguridad. Pide la contraseña primero: es lo que confirma que quien la activa es el dueño de la cuenta.
Escanear el código QR con Google Authenticator, Authy, Microsoft Authenticator o la que se use.
Guardar los códigos de respaldo que aparecen — abajo hay un botón para copiarlos todos.
Confirmar tecleando el código que muestra la aplicación. Recién ahí queda activa.

Desde el próximo ingreso, después de la contraseña el sistema pide ese código.

Los códigos de respaldo

Son la salida cuando el teléfono no está: se perdió, se rompió, o se cambió de equipo. Cada uno sirve una sola vez.

Se muestran una sola vez

No se vuelven a mostrar. Guardarlos donde no dependan del mismo teléfono que se está protegiendo — un papel en la caja fuerte sirve más que una nota en el celular.

Se pueden regenerar desde la misma tarjeta, y al hacerlo los anteriores dejan de servir.

Desactivar la verificación también pide la contraseña. Las tres acciones —activar, desactivar y regenerar códigos— la piden por la misma razón: son exactamente las que usaría alguien que encontró una sesión abierta.

Si se perdió el teléfono y los códigos

Con un código de respaldo a mano no hay problema: se usa para entrar y desde adentro se desactiva la verificación o se regeneran los códigos. No hace falta pedirle nada a nadie.

Cuando ya no queda ninguno, la administración puede restablecerla — Configuración → Usuarios, en el menú de la fila. Es la única salida en ese caso, y no es gratis:

  • La cuenta vuelve a entrar sólo con la contraseña.
  • Se cierran todas las sesiones abiertas de esa persona.
  • Hay que volver a activar la verificación desde acá, con un QR nuevo y códigos nuevos.

A quien lo pide se lo van a confirmar

Es exactamente lo que haría alguien haciéndose pasar por vos para quedarse con tu cuenta, así que la administración lo hace con su PIN, queda en la auditoría con su nombre, y antes verifica por otro canal que quien pide sos vos. Que te lo pregunten es la parte que funciona.

Práctica. Cambiarse el nombre y ver cómo cambia en el menú del avatar sin volver a entrar; activar la verificación en dos pasos, guardar los códigos, y cerrar sesión para ver el paso nuevo al entrar.

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