Acceso y navegación
Entrar al sistema, elegir la empresa y el proyecto con los que se va a trabajar, y moverse por el menú.
Entrar
Correo y contraseña. La primera vez, el sistema obliga a cambiar la contraseña antes de dejar entrar a ninguna pantalla: la que entregó la administración sirve una sola vez.
La contraseña nueva tiene que tener al menos 12 caracteres, y entre ellos una mayúscula, una minúscula, un número y un símbolo.
Si se olvida la contraseña
Desde la pantalla de ingreso se pide un enlace de recuperación, que llega al correo de la cuenta. No hace falta molestar a la administración — salvo que el correo esté mal cargado, que ahí sí es un arreglo de Configuración → Usuarios.
Elegir empresa y proyecto
Es lo primero que hay que mirar al entrar, y el control más importante de toda la pantalla: en la barra superior está el selector de empresa y, dentro de ella, el de proyecto.
Todo lo de abajo depende de ese par
Los clientes, las unidades, los cobros, los contratos y los reportes que se ven son los de la empresa y el proyecto activos. Una lista vacía o un dato que "desapareció" casi siempre es esto: se está parado en el proyecto equivocado.
Es el primer lugar donde mirar antes de reportar que falta información.
Tres cosas que conviene saber:
Al cambiar de empresa, el sistema intenta conservar el proyecto en el que se estaba si pertenece a la empresa nueva; si no, selecciona el primero de esa empresa.
Configuración es la excepción. Las pantallas de configuración —usuarios, roles y permisos, parámetros, catálogos— funcionan aunque no haya ninguna empresa activa: no son de un proyecto en particular, sino de todo el sistema.
Moverse por el menú
El menú lateral muestra sólo los módulos para los que se tienen permisos. Dos personas con roles distintos ven menús distintos.
Falta una opción en el menú
Antes de pensar en un error, revisá las dos causas reales, en este orden:
- El proyecto activo — la sección existe, pero no aplica a donde se está parado.
- El rol — esa persona no tiene el permiso que habilita ese módulo.
El menú del avatar
Abajo a la izquierda, con el nombre y el correo. Desde ahí se sale del sistema y se entra a Mi cuenta, que es donde cada quien se cambia el nombre, la contraseña y la verificación en dos pasos.
La campana de notificaciones
Arriba a la derecha, con el número de avisos sin leer. Ahí llegan los recordatorios de citas, los vencimientos de contratos, los pagos de alquiler recibidos, los cobros bancarios que esperan revisión y las solicitudes de autorización.
Algunas notificaciones se resuelven desde ahí mismo
La mayoría son informativas: se leen y listo. Pero la solicitud de autorización, para quien puede aprobarla, trae un Revisar — se abre desde la campana, se aprueba con el PIN, y no hay que ir a buscarla a otra pantalla.
Si una fila no se puede tocar, es porque no hay nada que hacer con ella.
Casi todas traen un enlace a la pantalla donde se resuelve lo que avisan: el aviso de un cobro bancario sin verificar abre la Revisión bancaria, el de una venta en atraso abre su ficha. La idea es no tener que ir a buscar de qué hablaba el aviso.
Se marcan de a una —abrirla cuenta como leída— o todas juntas desde el encabezado. Ver historial lleva al listado completo, con el estado de envío de cada aviso.
Práctica. Entrar, cambiar la contraseña inicial, cambiar de proyecto y ver cómo cambian las listas debajo, recorrer el menú reconociendo qué módulos aparecen y por qué, y abrir la campana para distinguir un aviso informativo de uno que pide acción.